Parecía que no, pero llegó. Aunque no pudimos contar con la presencia de David, nuestro colaborador de lujo en Madrid, no faltará ocasión de repetir el encuentro entre anécdotas y dibujos. Por lo pronto, comilona en el estudio en Buenos Aires, buenos deseos y copas en alto. Eso. Para los hermanos, amigos y clientes a uno y otro lado del Atlántico, Paz, Prosperidad y Felicidades. Que se vaya el 2008 y venga ya el 2009, promisorio e intrigante. Salud.
